Problemas de Sueño
El sueño en los niños es vital tanto en su desarrollo madurativo como en sus consecuencias en el día siguiente. Así mismo, el impacto de un mal dormir no solo se circunscribe al propio niño, sino a su entorno más inmediato, especialmente a los padres.
EL SUEÑO
El sueño se divide en dos fases que se van repitiendo cíclicamente a lo largo de la noche. Primero una Fase NO REM, donde el cuerpo se relaja profundamente, que suele durar 1 hora y media, para pasar después a otra Fase REM (Movimientos Oculares Rápidos). Esta fase es de sueño ligero donde el cerebro se pone a trabajar. Aquí puede uno despertarse por completo para volver a dormirse de nuevo. Estos ciclos se van repitiendo cada dos horas, hasta completar 6 horas de Fase NO REM y 2 horas de Fase REM. Esto es en los adultos. En los niños se dan diferencias.
EL SUEÑO EN LOS BEBÉS
El niño tiene una fase de aproximadamente 20 min donde se da una somnolencia que no llega a ser sueño profundo. Aquí se confunde entrada al sueño con dormir profundamente, y es por lo que los niños pueden despertarse bruscamente. Cuando los gestos y muecas propios de ese período desaparecen es cuando entra el sueño profundo. Los músculos se relajan completamente. Ahí es cuando se les puede dejar solos o cambiarles de sitio.
Primera lección de "ser padres por la noche": los bebés necesitan que se les duerma, no solamente que se les deje para que se duerman. Algunos bebés pueden ser dejados somnolientos y se dormirán solos, otros necesitan que sus padres les ayuden a dormirse.
Al cabo de 1 hora, el bebé vuelve a entrar en fase de sueño ligero, tensándose sus músculos. Esta fase suele durar 10 minutos pero es muy susceptible de despertarse. Si no lo hace, se volverá a quedar dormido profundamente. Si lo hiciese, un acompañamiento suave (una nana, o acariciarlo) hará que vuelva a dormirse profundamente. Es bueno que el niño vea que su entorno es seguro (sus juguetes a la vista...) cuando se desvele.
Segunda lección de "ser padres por la noche": algunos bebés necesitan que les ayuden para volverse a dormir.
Es bueno saber que es necesario para el bebé tener un sueño profundo no extenso y ligero más largo que los adultos. ¿Por qué? Si no fuese así, sus necesidades más básicas estarían descubiertas. El hambre, por ejemplo. El niño necesita comer con más frecuencia dado el tamaño pequeño de su estómago. O si su nariz estuviera obstruida o pasase frío. Necesita despertarse con frecuencia para sobrevivir.
En los primeros meses, las necesidades de los bebés son las más altas, y su capacidad de comunicación la más baja. Suponga que un bebé durmiera profundamente durante la mayor parte del tiempo. Algunas de sus necesidades básicas quedarían descubiertas. Los bebés pequeños tienen estómagos pequeños, y la leche materna se digiere con rapidez. Si el estímulo del hambre no le despertara con facilidad, no sería bueno para su supervivencia. Si la nariz del bebé estuviera obstruida y no pudiera respirar, o tuviera frío o necesitara calor y su estado de sueño fuese profundo de forma que no pudiera comunicar sus necesidades, su supervivencia estaría comprometida.
Que el bebé tenga despertares frecuentes o entradas a sueño ligero es beneficioso para él, ya que en esos momentos de sueño REM es cuando el cerebro está más activo. Esto hace que el cerebro se desarrolle más y asiente su maduración.
Tercera lección de "ser padres por la noche": intentar que un bebé duerma demasiado profundamente demasiado pronto puede no ser lo mejor en términos de desarrollo del bebé. Por esto, los nuevos padres vulnerables a los "entrenadores de sueño" no deberían sentirse presionados para hacer que sus bebés duerman demasiado profundamente demasiado pronto.
Según el niño va creciendo, el sueño profundo se va alargando. El sueño va madurando.
Lección 4 de "ser padres por la noche": un hecho importante a recordar es que los hábitos de sueño de su bebé son más un reflejo de su temperamento (del bebé) que del estilo de crianza que haya elegido. Mantenga en su mente que otros padres habitualmente exageran lo que duermen sus hijos, como si eso fuera una marca de buena paternidad, que no lo es. No es su culpa que el bebé se despierte.
Tenga en cuenta que a veces los despertares pueden venir por estímulos dolorosos como catarros o crecimiento de dientes. También por adquisición de habilidades como gatear, sentarse o caminar.
PESADILLAS
Las pesadillas son sueños terroríficos que se dan en la fase REM, haciendo que sean fáciles de recordar. Son angustiosos hasta que se produce el despertar. Las pesadillas, al generar tanta actividad vegetativa y ser tan intensas, pueden generar una fobia a la oscuridad, problemas para acostarse o dificultades para dormir. Si esto se mantiene puede afectar a la vida familiar.
Las pesadillas suelen ser reflejos de los miedos típicos de su edad. O en la adquisición de una nueva habilidad (control del pis, por ejemplo). También que el contexto, familiar o escolar, no sea propicio y genere tensiones.
Diferente son los Terrores Nocturnos, también conocidos como "pavor nocturnus". Son despertares bruscos que van acompañados de gritos, llantos y evidente estado de agitación. Mientras dura el episodio, no es posible tranquilizar al niño. Sensación de miedo patente. Suelen aparecer durante las dos primeras horas del sueño. Después el niño se duerme y no recuerda nada al día siguiente o si se vuelve a despertar otra vez en esa misma noche.
Fuente: Dr. William Sears, web: http://www.askdrsears.com/
