Conducta desobediente
La conducta desobediente se manifiesta en comportamientos inadecuados como enfados exagerados, rabietas, discusiones continuas, actitud de molestar, acusar a otros de sus propios errores, rencor, irritabilidad…
El tratamiento necesita del apoyo de los padres. Serán el artífice de que los síntomas indeseables desciendan, y ellos se sentirán menos angustiados y con más seguridad para afrontar los problemas que pueda traer su hijo. El ambiente familiar mejorará.
CON EL NIÑO
- Aprendizaje de reconocimiento de emociones negativas.
- Entrenamiento progresivo de respuestas adecuadas. Para ello se le hará partícipe en posibles solucione a los problemas que trae, y las consecuencias que tienen.
CON LOS PADRES
Lo primero que se hace es una evaluación de aquellas conductas negativas y el papel que los padres están jugando, por acción u omisión. Esta parte es vital para darnos cuenta de dinámicas muy establecidas, que se dan de manera inconsciente en la mayoría de los casos.
Después se introducirán nuevos comportamientos que rompan con esa cadena de conductas negativas y se sustituyan por otras mejores tanto para padres como para hijos. Los más usados son:
- Con Reforzamiento positivo. Premiar las conductas del niño que queremos instaurar. Puede ser mediante el elogio, el cariño, premios… Hay diferentes maneras de hacerlo como, por ejemplo, los sistemas de fichas. Es importante que se refuercen conductas concretas.
- Extinción. Ignorar aquellas conductas que no queremos que se den.
- Instrucciones claras.
- Tiempo fuera.
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